Según la ONU, más de 400.000 niños han sido desplazados en Líbano durante las últimas tres semanas de intensos combates entre Israel y Hezbolá. Ted Chaiban, subdirector ejecutivo de UNICEF, advirtió del riesgo de una «generación perdida» debido a los efectos devastadores del conflicto en un país que ya enfrentaba múltiples crisis antes de la guerra.
Los enfrentamientos, que comenzaron tras el recrudecimiento de la guerra entre Israel y Hamás en Gaza, han desplazado a más de 1,2 millones de personas. La mayoría ha huido hacia Beirut y otras zonas del norte del país, buscando refugio en escuelas y espacios improvisados. La educación también ha sido gravemente afectada, con más de 1,2 millones de niños privados de asistir a sus clases, ya sea porque las escuelas están destruidas o se utilizan como refugios temporales.
La situación educativa es alarmante. Si bien algunas escuelas privadas aún operan, el sistema público de educación se ha paralizado, afectando especialmente a niños libaneses, refugiados sirios y palestinos, quienes ya vivían en condiciones vulnerables. Chaiban expresó su preocupación por la pérdida de aprendizaje de cientos de miles de niños y destacó que la violencia ha dejado a muchos niños traumatizados, asustados ante cualquier sonido fuerte debido a la constante exposición a bombardeos.
El conflicto no solo ha afectado a la educación, sino también a la infraestructura vital del país. Según Chaiban, 26 plantas de agua han sido dañadas, afectando el suministro para unas 350.000 personas, mientras que más de 100 centros de salud primaria han quedado fuera de servicio o funcionan a media capacidad.
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Las familias desplazadas viven en condiciones extremas, hacinadas en refugios con varias familias compartiendo espacios reducidos y con acceso limitado a servicios básicos. Chaiban denunció la precariedad de los refugios y la falta de recursos, y resaltó la necesidad urgente de proteger la infraestructura civil y alcanzar un cese al fuego en Líbano y Gaza.
La ONU ha solicitado 108 millones de dólares para responder a la crisis en Líbano, pero hasta el momento, solo un 8% de los fondos ha sido recaudado, agravando la situación de miles de desplazados.