Las intensas lluvias que azotaron a Bogotá el pasado 6 de noviembre generaron graves inundaciones en la Autopista Norte, dejando decenas de vehículos atrapados y ocasionando caos vial. La emergencia se ha extendido hasta la mañana del jueves 7 de noviembre, con cierres en puntos críticos, particularmente entre la calle 235 y el centro comercial Santafé, donde el tráfico permanece detenido. Esta vía, que conecta a Bogotá con municipios cercanos como Chía, Cajicá y Zipaquirá, ha sido una de las más afectadas, complicando el desplazamiento de miles de personas.
Ante la gravedad de la situación, el alcalde Carlos Fernando Galán declaró que se trabajó intensamente durante toda la madrugada para evacuar a los vehículos atrapados, incluyendo varias rutas escolares. Algunos estudiantes y docentes se vieron obligados a pasar la noche en el lugar, atrapados por el nivel del agua en sus rutas o incluso en sus instituciones educativas. Como medida de precaución, las autoridades decidieron suspender las clases en colegios de la Sabana de Bogotá, tanto dentro como fuera de la capital, evitando posibles nuevas emergencias en las zonas afectadas.
Para enfrentar la emergencia, la Alcaldía ha implementado medidas de movilidad en la Autopista Norte:
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El sistema de transporte TransMilenio también ha sido afectado por la emergencia. Debido a las labores de remoción y el congestionamiento en la Autopista Norte, se suspendieron temporalmente las rutas alimentadoras Guaymaral y Jardines, que sirven a esta zona.
La Alcaldía de Bogotá continúa trabajando para restablecer la normalidad en la movilidad de la Autopista Norte y exhorta a los habitantes de la Sabana que trabajan en la capital a optar por el teletrabajo hasta que las vías principales se despejen.