Encíclica: desarmar la IA, no a lógicas de exclusión y dominio

Encíclica 2026

El Papa León XIV explica el sentido y el origen de su primera encíclica «Magnifica humanitas» sobre la «custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial», una herramienta que influye en la vida, moldea las decisiones y cambia la forma de combatir la guerra. El Pontífice invoca el «desarme» de las tecnologías para que se pongan al servicio del «bien común».

León XIV, mira hacia las «res novae», esas «cosas nuevas» que desafían al tiempo, a la historia y a la humanidad. Hoy es la Inteligencia Artificial, con su potencial y sus peligros, la que está ante los ojos y en el corazón del Pontífice, quien lanza un llamamiento universal: «Desarmar la IA».

La Inteligencia Artificial requiere hoy ser «desarmada», liberada de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, de exclusión o de muerte. Una señal de la importancia y la atención que se le da al tema tratado en la encíclica, símbolo y síntoma de la «gravedad del momento» que se vive y que provoca preocupación en la Iglesia, llamada a «descifrar las cosas nuevas a la luz del Evangelio y de la dignidad del hombre». Una inquietud a la que, sin embargo, León XIV contrapone la confianza:

La confianza de que, juntos, podemos discernir las grandes cuestiones de nuestro tiempo y, por lo tanto, el futuro de la humanidad.

Este es el sentido de las aproximadamente 200 páginas, fruto de una reflexión de diez años dentro de la Santa Sede sobre las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial, la cual hoy en día afecta «muchos ámbitos de nuestra vida», influye en las decisiones y está «cambiando radicalmente la forma en que se libra la guerra».

https://youtu.be/zqi-F7Bv-54?si=fi7WPuOXYTDt8bH7

Son muchas las aportaciones, reflexiones y orientaciones de esta encíclica que —como explica el propio Papa— tiene una única raíz: «la escucha». La escucha de científicos e ingenieros que «trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar inmensos sufrimientos»; la escucha de «líderes políticos y funcionarios públicos que han buscado con perseverancia normas justas»; la escucha de «padres y maestros profundamente preocupados por el futuro de las nuevas generaciones».

También me han llegado otras voces, muy inquietantes, sobre sistemas de armas cada vez más autónomos, prácticamente fuera de todo control humano. Escucho relatos muy preocupantes sobre algoritmos que pueden impedir el acceso a la atención médica, al trabajo y a la seguridad basándose en datos viciados por prejuicios e injusticias.

«La inteligencia artificial debe ser desarmada». «La palabra es fuerte, lo sé», admite León, «pero se eligió deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad».

Desde hace tiempo, la Iglesia se compromete a favor del desarme nuclear, como «servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana». En un sentido análogo, «la Inteligencia Artificial requiere hoy ser desarmada», porque «al igual que la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común». Y «las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y la responsabilidad».

La paz, no solo la ausencia de guerra, es la justicia en acción. Pero cuando la tecnología debilita nuestro sentido crítico, es la paz misma la que está en riesgo. Desarmar, sin embargo, no basta. Debemos construir.

Vatican News: Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano.